“El Jardinero” (Cuento de Sabiduría)

Era un paisaje imponente, toda la tierra aparece blanca, cubierta de un grueso manto de nieve;  solo la blancura perdiéndose en el horizonte es visible.  Desde lejos el viajero se destaca como un punto negro en aquella inmensidad. . .  pequeño, solo. Pero acerquémonos a él, algo muy interesante lo debe haber llevado hasta este paraje. . .una fuerza superior lo debe sostener, pues solo un corazón muy valeroso puede atreverse a enfrentar esta soledad. . . .Escuchemos lo que piensa, unámonos a él en esta difícil  travesía . . .!

” Dame fuerzas mi Dios. . .no me abandones. . .muchos días llevo en este sendero y solo encuentro soledad  frió, desesperación . . . .¿ Habré equivocado el camino? ¿ Me habrá engañado la voz que escuché?
Mi visión cada vez se acorta más. . la niebla y el viento blanco me cierran el paso, Pero mi determinación esta tomada, si no encuentro lo que busco aquí quedaré ¡ Cuando se ha visto por un instante la luz no se puede vivir ya sin ella. ”
Así pensaba el viajero mientras su paso  estaba cada vez más débil. La nieve se arremolinaba ante él, lo envolvía como queriéndolo detener  para que no llegara a su destino.
De pronto su pie resbala, su cuerpo cansado y agotado cae. Queda postrado de rodillas en el suelo inmaculado en el camino.  La desesperación va llegando a su corazón, pero entonces el viento barre un poco la bruma que lo envuelve y . . .  allí, algunos pasos mas adelante, halla algo, ve un contorno borroso que se confunde con la blancura de la nieve, pero no cabe duda, allí esta lo que el viajero buscaba:  “¡ Gracias Dios mio, no me has abandonado.!”
Se levantó lentamente, ya no sentía el cansancio, las dudas se habían disipado, avanzó sin prisa, extasiado a su paso la fina ventisca se iba abriendo, dejando ver una amplia muralla que se perdía a ambos lados. Al  frente se destacaba un portal de gruesas maderas.

 Nuestro viajero se arrimó cauteloso, tras unos instantes de vacilación se irguió y con decisión golpeó 1, 2 3 veces. . . .  luego el silencio, la espera, . . . ¿Le recibirían?, ¿Lo considerarían digno? Todo era tan desolado, tan desierto que  llegó a preguntarse si realmente viviría alguien allí?  El frio  se hacia sentir cada vez más y la duda también. El tiempo transcurría y nada, ¿Llamaría nuevamente? . . . . Ya lo iba a hacer cuando percibió un leve crujido y vio que una pequeña ventanita se abría.  A través de ella  pudo ver  un par de ojos que  lo observaban atentamente. Luego, sin mediar palabra,  se volvió a cerrar y después la gran puerta se entreabrió, pesada, lenta. Tal vez hacía mucho tiempo que no se abria.

La nieve acumulada en sus rincones cayó sorda al piso.  De este lado el espacio era inmenso. El sol brillaba  esplendoroso iluminando bellos jardines. Reinaba una armonía que se podía oler, palpar, respirar. Todo estaba rodeado de caminos bellamente trazados por entre las plantas y las flores. En los lugares mas apartados habian cómodos bancos que servían de reposo y lugar de meditacion a los monjes que allí vivían. Se percibía un silencio muy especial en el que se escuchaba algo indefinido. Era  un silencio lleno de vibraciones calmantes, relajantes. A lo lejos se divisaban grupos de casas blancas con grandes galerías.  Por ellas iban y venian los habitantes dedicados a sus tareas.

Lentamente el viajero cobró conciencia de sí mismo y entonces buscó alrededor alguien a quien dirigirse. Nadie habia cerca. Comenzó  a caminar por un sendero  y de nuevo tuvo esa sensacion de irrealidad anterior, pues las distancias tenían distinto significado aquí dentro. De pronto lo que parecia estar cerca se alejaba cuando él trataba de arrimarse.
En un recodo del camino, sorpresivamente,  se encontró con un anciano que con gran atención estaba trabajando la tierra. Nuestro viajero se detuvo, esperando que aquel se percatara de su prescencia pero pasaban los minutos y el viejecito seguía concentrado en su labor. Cuando ya no pudo soportar más la situación el viajero tosió suavemente, pero . . .nada. Entonces no tuvo mas remedio que interpelarlo:
-Buen hombre-,  ¿puedo interrumpirlo un momento?
El anciano lentamente se volvió, apoyando su herramienta en un arbusto. Luego sus ojos se clavaron en el rostro del viajero, pero. . ¡qué ojos Señor!  Nunca en su vida, nuestro hombre, habia visto ojos iguales. Mirarlos era como mirar al cielo, alli cabía un Universo de belleza, de poesía, de amor. La dulzura que emanaba de ellos embriagaba. Casi hacían doler el corazon. Habian en ellos una vibración tan especial que nuestro viajero casi cae al suelo de rodillas.

-Disculpa hermano no te había oido llegar. Ocurre que cuando cuido mi jardin me concentro tanto en el trabajo que olvido todo lo que me rodea, discúlpame te lo ruego.
-Señor, soy yo quien le pide discuilpas, pero soy nuevo aqui y estoy desorientado.
-Si, ya veo que eres nuevo aquí ¡
-Recien acabo de llegar o al menos eso es lo que creo, pues he comenzado a dudar de mis sentidos externos.
– Tienes razón, mira esos muros. Ellos separan dos mundos. Aquí adentro la realidad es distinta de lo que se llama comunmente realidad. Aquí es realidad,  allá solo es apariencia.

-Pero dime . . .¿ qué andas buscando por estos parajes tan apartados y oscuros?
-Bueno, yo busco Sabiduría, busco a Dios.
– Vaya, vaya  pues sí que te has propuesto algo difícil ¿eh? . . . . muy difícil.
-¿Ud podría ayudarme venerable anciano? Estoy como perdido. Soy nada más como un forastero y  no sé que debo hacer?
-Nadie es aquí un forastero. Todos somos hermanos. Todos somos uno y en nuestra aparente multiplicidad todos  sufrimos y nos alegramos con todos.
-Ahhh que hermosas palabras dice, me traen gran consuelo, pues mi corazón esta destrozado por las luchas y los errores que he dejado tras esos muros.
-Debes tener presente que esas luchas y esos errores que tu mencionas son indispensables, son parte de la enseñanza. Sin esas experiencia no hubieras tenido fuerzas para llegar hasta aquí y es más me atrevo a decirte que el guardián no te hubiera admitido  sino hubiese visto en tí las heridas y las huellas que dejan esas luchas.
-Pero yo me siento tan pequeño ante su prescencia, me considero indigno de estar aquí. Usted en cambio se ve tan limpio, tan inmaculado.
-Detente hermano forastero. No atormentes inútilmente tu mente y tu corazón. Yo también he luchado y he caído mil veces.
– ¿Usted? no lo puedo creer ¡No se le ven cicatrices!.
– Claro, lo que ocurre es que cuando  se trabaja duro y en el sentido correcto, las cicatrices desaparecen.  Es como si  tomaras un nuevo cuerpo, purificado, sublimado por el fuego del dolor.
-Le puedo asegurar que nunca he sufrido, pero no obstante siento que todavia  muchas impurezas llenan mi ser.
-Sucede que existen dos medios por los cuales aprendemos las enseñanzas de la vida. Uno de ellos es el dolor, que purifica pero que es muy lento. Enseña si, pero muy despacio. Es el camino que transitan los que viven en el mundo del que tu vienes, por eso le llaman “un valle de lagrimas”, ¿entiendes?.
-Si , pero. . .¿cuál es el otro camino?
-El otro es mas difícil de explicar, cuesta más comprenderlo. El otro camino para aprender, para acercarnos a Dios es el camino de la conciencia despierta.
-¿La conciencia despierta? ¿Y cómo? ¿Cómo es eso?
-Es difícil , ya te dije, solo puedo agregar que el que encuentra este camino, el que despierta su conciencia ya no necesita más sufrir. El dolor deja de ser su Maestro para serlo ahora la COMPRENSION, comprension de las leyes cósmicas. Esa es la guia.

El hermano forastero admirado ante la sabiduria de este humilde jardinero, sintio prisa por obtener toda la sabiduria que adivinaba se encerraba en aquel lugar. ¿Cuál no  sería la sabiduria que podria obtener de los maestros de aquel Monasterio si el simple forastero sabia tanto.?

El anciano suspiro profundamente, tal vez leia el pensamiento de aquel hermano viajero. Con un semblante amable, pero que de pronto parecia algo cansado le dijo: ” Amado hermano, ¿te gusta la jardinería? Por que yo solamente puedo enseñarte eso. A trabajar la tierra, a cultivar un jardin, a trabajar con los elementos de la naturaleza, compréndeme.
-Bueno, en realidad yo he caminado mucho y he afrontado verdaderos peligros en busca de conocimiento . Perdóneme, pero esa es la mision que me impulsa. No quiero herirle, amado hermano, comprendo que cada uno tiene aquí  una mision especial.
-¡Asi es hijo, asi es!
-Al llegar vi hermanos enfrascados en profundas reflexiones, concentrados en graves problemas. Creo que eso es lo que busco. La sabiduria al mas alto nivel
-¡Tienes razon! Por ahora ese es tu camino, tal vez mas adelante te interese esto.

– Me informaron que aquí en este lugar santo estaba guardada todo la mas grande sabiduria. Me dijeron que vuestro superior tenia toda la sabiduria arcana, todos sus secretos y eso he venido a buscar. Ese es el camino que entiendo debe llegar a Dios.
-Tienes razon nuevamente, ese es tu camino. Mira, ¿ves aquellas casas blancas sobre la colina? Bien, ve alli. Tal vez entre sus paredes encuentres lo que buscas. Hay muchos hermanos dedicados a esos estudios y si eres digno y si te esfuerzas por alcanzar la sabiduria, tal vez puedas ver a nuestro superior, el Gran Maestro.

-Gracias hermano, ¿espero que no este enojado conmigo?
-No tengas cuidado y ya sabes , yo solo soy el jardinero.
-Le prometo que si algún dia tengo tiempo vendré para que me enseñe a cuidar el jardin y adornarlo con lindas flores.
-Te espero. Trata de hacerte un lugar. Da muchas satisfacciones trabajar la tierra, plantar semillas, verlas germinar, crecer. Ver como se convierte en arboles, en flores.
-Vé hijo mio. Vé con Dios que mi corazon te acompañará también.

El hermano forastero se despidió amablemente del anciano y con paso presuroso se encaminó hacia el grupo de blancas casas.
A lo lejos el anciano se había inclinado nuevamente sobre sus queridas plantas y trabajaba pacientemente, humilde, silencioso.

Mientras más rápido caminaba, más lejos parecía su destino . Extrañado, aflojó el paso, se acomodó al ritmo de los que alli vivian y cosa rara, mientra mas despacio iba, mas se acercaba a su meta. Esta fue la primera lección que recibió en aquel extraño lugar.
Finalmente se instaló allí. Muchos meses pasó el viajero estudiando. Profundizó las matemáticas que él ya dominaba, pero conoció el lado místico de los números, su significado oculto.  Se instruyó en el arte de curar que también conocía, pero estudió y comprendió como funcionan las leyes cosmicas a través de la naturaleza. Practicó luego las Artes, en ese estado de exaltación que da la visión mistica. Participó en fin de inmnumerables clases, foros y experiencias alcanzando gran sabiduria.

Ya concluidos todos los estudios el hermano forastero se consideró listo para solicitar una entrevista con el gran maestro. Llamó entonces al guia  quien se presentó presuroso.
-Amado hermano creo que ha llegado el momento tan ansiado de entrevistarme con el Venerable Maestro. Pues ya he profundizado todas las  enseñanzas que se dan aquí. Creo estar preparado.

-Bien. Pero antes quisiera preguntarte algo muy personal. Quiero que me respondas con absoluta sinceridad, pues esto es fundamental,  dime hermano,  ¿cómo te sientes con respecto a Dios? Asi de sencillo es. ¿Como te sientes?  ¿Mas cerca de él?  ¿ Mas cerca del fin?

El rostro del forastero se habia ensombrecido, ya no irradiaba tanta seguridad. Miró al hermano  guia que lo contemplaba lleno de amor y comprensión. Cietamente aquel hermano era sabio y habia tocado en lo profundo de su corazón.

El dia era claro, fresco, transparente. La armonia del lugar  hacia presentir la prescencia de Dios en cada cosa,  en las flores, en las aves, en la brisa. Todo era un canto de alabanza para el Creador.
El guia retomó la palabra.
-Si hermano,  ¿cuál es nuestra meta?, ¿para qué caminamos? Y. . .  ¿ hacia donde caminamos?
-Si ya se. No digas más. Comprendo. ¿Y bien? Te responderé como lo has pedido, con sinceridad. Pensé que aprendiendo lo que me enseñaban aqui, me  acercaria a la perfección, me elevaría hacia Dios. Pero te lo confieso con pesar, estoy un tanto desilusionado, no me siento como tú has dicho mas cerca de Dios. ¡Lo lamento mucho, pero creo que he fracasado!
-Bien, muy bien.
-Cómo dices? ¿Bien?  ¿Acaso te burlas de mi?
– No, al contrario, digo bien porque asi es. Si tu respuesta hubiera sido otra, si te hubieras manifestado conforme con lo que has aprendido, nada mas podriamos haber hecho por ti, pero en cambio si te sientes realmente disconforme con el camino seguido o con  los resultados obtenidos, entonces si podremos empezar a trabajar en serio.
-¿A trabajar en serio? Y todo lo que he estudiado y aprendido en estos largos meses?
-Eso es solo la preparacion. Recién ahora comienza el verdadero trabajo. Aquello preparó la tierra para poder recibir la semilla.
-¿Quieres decir que todavia no estoy listo para ver a nuestro Superior?
-Exacto, todavía no es el momento.
-Y bien, dime que debo hacer ahora. Porque ya he recorrido todas las aulas, todos los estudios, todo lo que se enseña aquí.
-No todo.  Ahora viene lo mas dificil. Debes aprender Jardinería.
-¿Jardinería?
-El que no sabe cultivar su jardin, no puede verlo a él .
-¡Me dejas perplejo!
-Solo será por poco tiempo, pues en cuanto hables con el maestro Jardinero, comprenderás lo importante de ese trabajo. De ese Arte.
-Está bien hermano. Mi decision es inquebrantable. Mi meta es llegar a Él. Obtener la iluminacion. No cejaré en mi empeño.
-Eso es lo que nos gusta de ti, pues muchos flaquean ante esta pruebas de paciencia y de humildad.
-¿Qué debo hacer hermano guia?
-Mañana, con las primeras horas del alba, preséntate al hermano jardinero y dile que vas para que te enseñe a cultivar el jardin . Dile textualmente: “Maestro, he encontrado tiempo para dedicarme a cultivar mi jardin”. El comprenderá. Te deseo mucha suerte, pues la tarea no es fácil, pero el premio bien justifica el esfuerzo. Gracias hermano.

El guia se alejó con paso cadencioso. Todo en él irradiaba armonía. Nuestro amigo lo miró alejarse. La tarde comenzaba a declinar. Era la hora propicia para la meditacion y bien que la necesitaba  ahora más que nunca. Su mente trabajaba febrilmente. Quería comprender.

La mañana los sorprendió casi sin haber dormido. Se levantó presuroso. Hizo sus trabajos misticos y partió ansioso al lugar hacia donde tantas veces conversara con el jardinero. Queria llegar antes que él para observar el jardin, ver si descubria algo especial que lo guiara.

Llegó al lugar cuando todavia no se borraban las ultimas estrellas. El rocío perlaba ricamente las plantas y las flores. Había un mágico encanto en aquella hora que precedia a la salida del sol. El silencio solo era roto por un acompasar y ritmico golpe. Nuestro amigo quedó sorprendido pues alli estaba el anciano trabajando, encorvado sobre la tierra.

-Buenos dias hermano jardinero, vengo a decirle que he encontrado tiempo para  cultivar mi jardin.

Ante estas palabras el anciano quedo quieto, estático por breves momentos. Luego se vió en toda su estatura. No era ni  tan pequeño, ni tan viejo.

-Bienvenido aprendiz de jardinero. Me alegro que hayas encontrado tiempo para aprender este dificil trabajo.
-Pero maestro, ¿no descansa usted nunca?
-No, una vez que comienzas a trabajar  la tierra y cultivar el jardin no puedes descansar jamás. Debes dedicarle todas las horas del dia y más aún. Ya comprenderás porqué es asi. Ocurre que la tierra se vuelve fértil y todo, incluso las malezas pueden prosperar mas rápidamente. Hay que trabajar mucho.
-No comprendo. ¿Para que me servirá aprender a cultivar la tierra?
-Primero debemos saber cuál es la tierra que vamos a cultivar. Eso es lo fundamental. Pero, ahora perdóname un momento. Espera que luego seguiremos conversando. Tengo que arrancar esas hierbas malas que crecen por todos lados.

-Eh, ehh, ven aquí, arrimate, observa. Debes de aprender a defender tu jardin de estos yerbajos.
-¡Pero, no veo nada extraordinario Maestro!
-Hummm claro, porque ahora son muy pequeños, pero si los dejas crecer pronto esta cizaña tapará y sofocará las más bellas flores del jardin. Hay que arrancarla del jardín porque es muy peligroso.
-¿Y cómo se llama esta hierba?
-Esta hierba arruina muchisimos jardines, ¿sabes? Se llama ORGULLO. Si.

-¡Ohh no!..   ¡Qué ciego he sido todo este tiempo!
– No te preproches hijo mio, las enseñanzas llegan a su debido tiempo. Antes no habrias comprendido nada. Es como dice el refran “cuando el discipulo esta listo, el maestro aparece. Sin embargo, si eres buen observador podrás apreciar que el maestro siempre está presente. Lo que pasa es que no lo vemos. Pasamos a su lado y no lo reconocemos.
-Tiene razon y esto me trae a la memoria que en una conversación anterior usted mencionó que hay dos caminos para aprender. Uno era el dolor y el otro era el despertar de la conciencia. Hábleme más. ¿Qué es el despertar?
-Simplememte es eso. Estar alerta. Alli está la clave. Recuerda que yo soy el jardinero de mi jardin  y tu debes de ser el jardinero de tu jardin. Nadie puede cuiltivar la tierra ajena. Y tú ya has adivinado de que jardin y de que tierras se trata, escucha, hermano forastero. Debemos estar alertas y atentos, vigilantes para seleccionar las semillas que plantamos en nuestro jardin, en nuestra mente. Pues esta tierra es muy fértil y cualquier semilla ya sea que la traiga el viento o la arrojen algún malintencionado. Cualquier semilla crecerá fuerte y lozana y por eso hay que vigilar.

-Comprendo tus palabras hermano jardinero, es una labor dificil, pero esa es la clave para acercarnos a Dios.
-Asi es, debemos cultivar nuestro jardin interior, nuestra mente pues de alli saldrán las flores que obsequiaremos a Dios y que a él tanto le agradan.
-¿En qué puedo ayudarle?
-Por hoy ya es bastante. Retirate ahora a la soledad y medita sobre todo lo que hemos hablado. Mañana seguiremos.

Profundas meditaciones ocuparon la mente del forastero. Un amplio panorama se abría ante él. Esa noche, en sueños se vio trabajando afanosamente la tierra. Era dura, reseca. Por momentos no cedía ante los golpes de su azada. Estaba empapado, sudoroso por  el esfuerso. Las malezas lo querian aprisionar y él luchaba desesperadamente.
Cuando despertó el cuerpo le dolia a tal punto que dudó de que aquello solo hubierera sido una pesadilla. Es tan dificil separar lo real de lo imaginario. Presuroso se encaminó al jardin del maestro. Lo encontró sentado, pensativo.

-Buenos dias Maestro. Me extrañó no escuchar los golpes de su azada.
-De vez en cuando es muy necesario parar para ver los resultados del trabajo. Es indispensable apartarse un poco del escenario del mundo con sus ruidoss  y ver y  observar los resultados como si fueramos extraños. Analizar las plantas que han crecido, ver  los colores de las flores. . .  en fin, analizar y meditar sobretodo lo que se ha estado haciendo.
-Ahh Maestro si usted supiera que noche he pasado. He tenido una pesadilla terrible. Cuando desperté estaba como apaleado y adolorido.
-Y asi tiene que ser hijo. No solo en el dia trabajamos en el jardin, de noche también, y es en ese momento cuando podemos recibir ayuda o instrucciones especiales. La labor es inmensa pero también la ayuda que recibimos es grande. Los Maestros jamás nos ponen pruebas que sean superiores a nuestras propias fuerzas. Ahora quiero llevarte a que veas un jardin. Acompáñame.

Caminaron hasta que se detuvieron ante un bello jardin.
-Mira este jardin, ¿te gusta?
-Si, realmente tiene flores preciosas y una distribución muy armoniosa.
-Bien, este es tu jardin, Aquí trabajarás. Aquí se les dejará  el trabajo que tu hagas en tu mente. Asi  tu trabajo adentro se reflejará aquí afuera.
-Amado hermano, que privilegio tenerlo de Maestro en esta labor.

El hermano forastero, en un arrebato de Amor, tomó la mano del anciano y la besó. Los ojos del anciano brillaron de forma muy especial por un instante, envolviendo al discipulo en una luz imperceptible para los mortales.
Por fin el maestero le dijo: – No olvides que el trabajo lo debes de hacer tú solo. Yo te indicaré las tecnicas, pero el resto es tuyo. Debe de salir de adentro. Alli esta el verdadero maestro. Ese si que es un gran jardinero.
– Por favor, indícame por donde comenzar.
-Dime, ¿qué es lo que ves aquí en el jardin?
-Veo bellas flores distribuidas  por doquier.
-¿Sabes qué son esas flores?  son tus conocimientos. Pero hay unas flores con  colores que no me gustan del todo. ¿Ves aquellos claveles de color rojo encarnado? Eso representa una pasión dominante  que afea un poco la armonía del conjunto. Debes trabajar hasta que esa planta de flores de color blanco o un rojo mas suave. . .Uhmmm… Aquí hay mas. ¿De qué le sirve al hombre, por ejemplo cultivar el arte de la música, un arte sublime  y que eleva hasta los cielos? ¿De qué le sirve si empequeñece con sus pasiones mundanas y orgullo, vanidad o egoismo?. Esos son los colores que tienen algunas de tus flores, colores de envidia, colores de dudas. Por eso se puede tener mucho conocimiento y estar sin embargo lejos de Dios.

-Maestro estoy muy apenado,  me siento indigno de estar aqui, de estar junto a Usted.
-¿Porqué?, ¿por lo que te he dicho?, Nooo hijo no. Lo que ocurre es que hay que trabajar duro para purificar y embellecer esto. Para eso estamos aquí en la Tierra,  la mayoria de las veces no nos damos cuenta de la maleza que ahoga nuestras rosas. Son tan propias del jardín que hasta que no tropezamos con ellas y nos golpeamos no las vemos o sea no tomamos conciencia de esos defectos. ¿Quién se llama a sí mismo orgulloso o egoísta o cruel?  Nadie.  Todos se justifican diciendo: ” No soy orgulloso, yo realmente valgo más que los demás . No soy egoista, pues esto lo gané y es mío. No soy cruel, solo justo.” ¿Ves? Ahh si. La maleza se oculta muy hábilmente.

-¡Cuánta sabiduría hay en sus palabras!
-Pero  muchas más encontrarás allí adentro, en tu pecho.
Bueno. . .¿por dónde comienzo? ¡La tarea se me ocurre gigantesca!

– Creo que por hoy tienes bastante. Retírate nuevamente a la soledad y medita sobre todo esto. Pero antes quiero que escuches las palabras del jardinero más grande  que ha pasado por esta tierra. Se llamaba Jesus, el hijo de María. El dijo sabiamente: ” Hay muchos árboles, no todos dan frutos; hay muchos frutos, no todos se pueden comer ”

. . . .Muchas tambien son las clases de conocimientos pero no todos tienen valor para los hombres. En la soledad del bosque pasó todo el dia el hermano forastero. Cada árbol, cada flor, cada pájaro adquirian un nuevo significado .Otra vez aquella noche soñó y en sueños lloró y cuando despertó sus almohadas estaba mojadas. Y sus ojos rojos . El jardinero interno habia estado trabajando toda la noche.  Mucho tiempo habia estado trabajando en su jardín, bajo la mirada de su Maestro. Poco a poco las flores fueron cambiando de colores, los bajos deseos fueron siendo reemplazados por deseos altruistas.  Cada vez se unía más a Dios. Cada vez se desprendía un poco más de lo superficial y mundano.

Un dia consultó aflijido a su Maestro:

-Maestro estoy un tanto confundido. Han comenzado a salir una hierbas que no conozco o sea que no he plantado,  ¿qué significa esto?

-Ya te lo expliqué una vez.  Eso significa que en nuestro jardín no solo crecen las semillas que nosotros plantamos  sino que cualquier semilla puede prosperar en la tierra fértil ya sea últil o nociva,  por lo tanto debemos estar siempre atentos a lo que entra en nuestro jardín. La semilla puede venir por el aire ocasionalmente  o ser arrojada . . . Insisto, debemos seleccionar y controlar la calidad de las semillas. En nuestra mente alguien susurra un pensamiento y enseguida éste cobra vida propia  y luego si es nocivo debemos luchar para arrancarlo, por eso debemos estar siempre atentos.

-Una cosa más maestro. He seguido todas sus intrucciones y sin embargo algunas plantas crecen raquíticas y con sus hojas amarillentas. . .¿en qué me habré equivocado?

– Uhmm..¿Has removido bien la tierra?
-Si
– ¿Y has regado bien los tiernos brotes? Si
– Entonces veremos qué es lo que anda mal

Eso es. ¿Ves esos árboles que rodean tu jardin? Bien, son tan frondosos y tienen tantas ramas que no dejan pasar el sol. Y sin sol las plantas no prosperan. Esos árboles simbolizan las ciencias mundanas que llenan tu mente. Hay muchos conocimientos que a veces nos impiden ver la realidad. Nos impiden ver la Luz.  Debemos podar esos árboles para que dejen pasar la Luz. Por eso a  menos que seamos puros e inocentes como  los niños no podremos entrar en el reino de los cielos.

– Pero,  ¿eso significa que debo derribar esos arboles? ¿Significa que debo vivir en la ignorancia?
– No hijo Nooo. .. Sólo debes podar las ramas que impiden la entrada de  la Luz y del aire. Una vez que hallas alcanzado la verdad por otro camino interior verás como se junta con el de la ciencia y cómo esta cobra otra dimension y otro significado diferente del que antes tenía.
-Mucho he de meditar en sus palabras para comprender a fondo la verdad.

– Pero recuerda en ultima instancia esto. . . . . las plantas reciben de la vida del Sol, símbolo de la luz y nosotros tambien dependemos de la bondad infinita de Dios para progresar en el sendero, por esto siempre debemos confiarnos a su omnipotencia. . . . ¡Sin Él nada somos!

-Antes de irme una última consulta Maestro. . .el otro día una bandada de pájaros invadió mi jardin, eran horribles, tenían aspecto feróz y arrancaban las flores y se comían muchas semillas. De seguir asi pueden destrozar mi jardin. ¿Qué hago?  ¿Debo defenderme?

-Hijo mio, si tratan de destrozar tu jardin debes  luchar valientemente, empleando la vida en ello. A toda costa debes ahuyentarlos. Debes comprender que ellos no tienen ningun poder sobre tí. Tienen solo el poder que tú les des. Tus pájaros son tus  ideas y pensamientos  negativos. Las superticiones e ignorancias que nos sumerjen  en las tinieblas. Son los fantasmas que tratan de deformar tus propios conceptos. Aléjalos de tu jardín. No tienen poder sobre ti, si tú no se los das. Ten siempre  presente que no podemos impedir que bandadas vuelen sobre nuestro jardin. Pero lo que si podemos es impedir que hagan sus nidos en él. Reflexiona sobre todo lo que hemos hablado. Saca tus propias conclusiones… y lo mas importante . . . aplícalas a la vida diaria.

Mucho trabajó el hermano forastero en su jardín. Poco a poco se fue produciendo un cambio en él. Las flores de su jardin eran blancas, azules  puras, esbeltas. Casi no habían ya  malezas  en su tierra. Una paz inmensa y una gran armonía con las leyes cósmicas iluminaban su rostro. La impaciencia que antes lo dominara, la envidia que alguna vez lo atormentara, la duda, el egoísmo, todo habia sido transmutado, modificado. El Maestro que seguía atentamente el progreso de su discípulo, le habló asi cierto día:.

Querido hermano  forastero,  has hecho grandes progresos. Has aprendido a cultivar tu jardín. Creo que ya  está muy cerca el dia en que tu más caro anhelo será satisfecho.

– ¿Se refiere a mi entrevista con el gran Maestro?
– Si. He observado y he comprobado que has purificado lo suficientemente  tu cuerpo como para poder resistir su presencia.Deberás por lo tanto prepararte  durante tres días. Harás ayuno, meditacion y entonces visitarás la Catedral de los Sonidos. Pero para todo esto te espera un guia.
– ¿Y ya no trabajaré mas junto a usted?
No.. Ahora debes seguir tu solo el camino. Esta es nuestra despedida.

– ¡Pero yo todavia no me considero preparado! ¡Y  quisiera quedarme más a su lado, un tiempo más!

– Querido hermano, ya sabes lo necesario.. Ahora tu destino será viajar por el mundo tratando de arrojar semillas en los jardines que encuentres a tu paso.
Comprende serás un nuevo sembrador. Uno nuevo de los que andan  silenciosos, trabajando para el gran jardin del Señor.

– Maestro, lo extrañaré mucho.

– Yo también, querido hijo. Pero cada uno tiene su misión en la vida y debemos cumplirla cabalmente, aunque queden en nuestro camino girones de nuestra propia carne. Ya se acerca tu dia.

-¡Por favor su bendición!

-Hijo, no tortures más nuestros corazones.

El discípulo se habia  postrado a los pies del maestro. El ungió un signo sobre la cabeza del discípulo. Luego colocó sus dos manos sobre los hombros y elevando su mirada al cielo murmuro:  ¡Señor, protégelo!  Luego ayudó a levantar al hermano forastero. En ellos se percibia una intensa vibración que parecia  salir del pecho del Maestro. De sus ojos brotaba  una dulzura arrobadora. Los árboles mecieron sus hojas agitadas por extraña brisa. Parecían despedirse de su amigo. El perfume de las flores se esparció con más fuerza por todo el lugar y en el jardín del discípulo un capullo de rosa se abria inmenso, a rojo, como el fuego abrasador del Amor que ardía en aquellos corazones.

El guia lo tomó suavemente del hombro y lo condujo a sus habitaciones. Allí permanecería el hermano forastero, preparándose sumido en  profunda meditación y contemplación. Su alma estaba extasiada, como si hubiera transpuesto un umbral hacia una nueva dimensión. El tiempo carecía de significado.

Al cumplirse el tercer dia el guia se presentó nuevamente: “Hermano, te conduciré ahora a la Catedral de los Sonidos, allí teminarás tu purificación y entonces estarás listo para la Magna asamblea.”

– Te  sigo respetable guia.
– En la catedral sentirás, con todo tu ser, sonidos muy especiales. Allí recibirás vibraciones que elevarán tu alma hasta un estado  especial en que podrás comulgar con los Maestros cósmicos, tanto como te lo permita  tu propia naturaleza. En algún momento puedes sentir cierta aprehensión, cierto temor, pero pronto pasará. Que  nada turbe tu paz interior.

Allí está, en aquella suave colina. Acércate lentamente,  para permitir que tu estructura molecular se armonice con las vibraciones. Es más fácil, ya verás. Ellos serán tus guias. Paz profunda.

– ¡Paz profunda hermano!

Lentamente se encaminó hacia la colina. El lugar era imponente.  Lejos a cada costado de la estela, unos pequeños bosquecillos interumpían la ondulante linea de la colina. Y en su centro, majestuosa, radiante, la Catedral de los Sonidos.

Desde lejos parecía una semiesfera de marfil con una aguja en su centro, apuntando directamente al cielo.
Al irse aproximando nuestro amigo percibió algo semejante a un coro gigantesco. Una onda de vibraciones salió a su encuentro, chocó contra su pecho, lo paralizó. Una voz interior le dijo que se detuviera por unos momentos.

Luego la presión disminuyó, entonces volvió a avanzar lentamente. Los sonidos se prercibían cada  vez con mas fuerza. Las vibraciones envolvían su cuerpo y hacian tremolar junto con ellas. Un estado indescriptible se apoderó de él. El sonido subia y bajaba ritmicamente, parecia como si el corazón del Universo latiera alli, en esa catedral.

Por momentos parecía como si su  cuerpo se disolviera en aquella atmósfera. Cerca de  aquella gigantesca semiesfera, comprobó que lo que antes tomara como una aguja apuntando al cielo no era sólida, era pura energia. Energia que subia y bajaba del cielo  a la esfera y de la esfera al cielo, en constante flujo.

Nuestro amigo no percibió puerta  o  abertura alguna para entrar, pero no obstante siguió avanzando, como atraído por  mágico encanto. Los sonidos le habian embriagado. Le parecia que la esfera tampoco fuera sólida. Continuó avanzando lentamente y penetró dentro de ella.

Allí los sonidos ya casi no se oían. Mas bien se percibían como una sensación vibratil en todo el cuerpo y finalmente se concentraba en el centro de su cabeza.

Una luz potente y que a la vez no dañaba sus ojos lo rodeaba,  lo penetraba.  No podia ver otra cosa que no  fuera luz. Se le antojaba que  casi no fuera corpórea, como si fuera una nube luminosa que desdibujaba hasta sus propios contornos. Su cuerpo parecía perder densidad. Solo su mente conservaba la identidad. Era una extraña comunion con el todo.
No sabía si veía,  o  si eran imágenes reales o solo eran productos de su fantasía pero tal vez cerca, tal vez lejos se dibujaba  una mesa con blanco mantel. Sobre ella contrastando con su blancura, una mancha roja.

Quiso avanzar pero una fuerza invisible lo contuvo. Aguardó alli extasiado, con una armonia como jamás habia experimentado. Los sonidos alcanzaron un  punto máximo y luego fueron bajando de intensidad.

Un gong grave profundo sonó al tiempo que se abría  algo parecido a una puerta. El corazón del hermano forastero se detuvo anhelante . Por aquella fila aparecieron en prolijas filas  seres que más que hombres parecían angeles luminosos. Estaba viendo, sintiendo, percibiendo la presencia de los maestros cósmicos.

Sus piernas se aflojaron y cayó al suelo de rodillas. Las manos entrelazadas y el rostro bañado en lágrimas. Con la visión deformada por las lágrimas vio como aquellos seres se acomodaron en sus respectivos lugares y tomaron asiento. Solo uno permaneció de pie, alto, si no indescriptible. Su voz resonaba en todo el ámbito de  la catedral, potente como un trueno pero suave a la vez, como el aleteo de una palama.

“Hermanos muy amados del reino de la luz. Venimos a este lugar para despedir a un viajero que por sus esfuerzos  y su amor ha alcanzado la iluminación. En  nuestras sagradas enseñanzas se indica claramente, cuales son las metas que están dentro del jardín de la verdad. El  propósito es conducir al hombre para que pase a través de los portales de ese jardín.  Hasta que estemos todos dentro del jardin donde florecen constantemente las flores de la verdad y donde se ha extirpado la cizaña de la  falsedad,  los grandes maestros de esta fraternidad no estarán satisfechos de su obra.

Que en este jardin no existen las flores púrpuras de la opinion personal. No existen las flores amarillas de los deseo egoístas . No existen las flores de la parcialidad apasionada de la autodecepcion; sino justamente las inmaculadas flores azules y blancas, flores de la verdad, simbolizando la pureza y el conocimiento.

Para alcanzar ese jardin nos hemos reunido de manera que podamos hacer el viaje juntos. Recibe pues hermano forastero  nuestra  bendición y nuestro apoyo. Que en los momentos mas difíciles de la  lucha estaremos contigo. Sigue los senderos que Dios  te ha trazado. Y cuando nos llame,  allí estaremos.

Quiero darte en  prueba de nuestro AMOR. . .  esta rosa roja, que simboliza el fuego  purificador que debe arder en todos los corazones de aquellos que han visto la Luz. ¡Toma, guárdala junto a ti!

Aquel ser luminoso tomo una rosa roja que estaba sobre la blanca mesa. Lentamente avanzó hacia el  hermano y le extendió la flor. El joven tomó la rosa de aquellas manos que se extendian hacia él. Su corazón latió desbocado. Aquellas manos eran conocidas.
Eran las manos de su muy amado Maestro jardinero. Levantó tímidamente los ojos y miró aquel rostro iluminado. Si,  alli estaba su Maestro, el humilde JARDINERO. . . . . ¡ cuánto tiempo juntos y él ciego  sin comprender que Aquel era el iluminador !

Aquellos ojos, aquel rostro  fueron lo ultimo que vió.

Cuando despertó estaba tendido en la nieve, blanca iluminada. Se encontraba cerca de un poblado. Miró ansioso buscando las paredes del Monasterio. Buscando a sus amigos. . . . Nada había.

Estaba solo, en medio de aquella blancura deslumbrante. Se incorporó despacio y a su lado vio una mancha roja, la levantó en sus manos. Era una hermosa rosa roja.

Y de pronto se sintió una hermosa melodía, un Aleluya.

Fuente: esquinamagica.com

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